Brasil Favelas nuestra experiencia de viaje

Segunda etapa de nuestro viaje virtual en Brasil.

Nada más pisar suelo brasileño, nos lanzamos a la energía vital de Río de Janeiro, una capital cosmopolita, peligrosa pero no demasiado y ciertamente emocionante. Visitamos los lugares más famosos, el pan de azucar, el corcovado y nos enamoramos de su bahía. Pero la experiencia que permanecerá en nuestros corazones para siempre fue otra.

Antes de partir, nos pusimos en contacto con Barbara, un Reggio como nosotros que vive desde hace quince años en la favela más grande de Río.

Barbara administra junto con su esposo Julio, nacido y criado en Rocinha, la organización sin fines de lucro la sonrisa de mis hijos, una asociación que administra un jardín de infancia dentro de la favela y muchos otros proyectos sociales.

Nos encontramos con Barbara por correo electrónico y acordamos pasar unos días en su centro, alojándonos con una familia que tiene una especie de B&B dentro de la Rocinha.

La Rocinha te deja sin aliento: olor nauseabundo, alcantarillas abiertas, niños ya no niños con pistolas en la mano en patinetes que suben y bajan por las empinadas calles a las que se aferra la favela, pero la favela no es solo esto, … allí. También hay personas que tardan horas en autobús todos los días para ir al trabajo, un trabajo que vale 250 euros al mes que no cubre gastos, mujeres y niños que te sonríen y te ayudan si no encuentras el camino, adolescentes en los techos jugando con cometas de colores … rocinha 100% digo aquí …

Vivir incluso solo por unos días en el interior es una experiencia de la vida real.

Por la noche, subir a uno de sus muchos techos planos para escuchar la favela que palpita aún más de vida, salpicada de sus mil luces cálidas y tenues, te hace parecer dentro de un belén y te dices a ti mismo: Jesús solo puede nacer aquí. .

Por supuesto, también hay cosas locas con las que nunca soñarías bien desde tu apartamento italiano.

Como ir a tomarme una cerveza con Bárbara por la noche y escuchar sus alucinantes historias mientras su rostro se arruga de nuevo por enésima vez con lágrimas y ahí a unos metros de ti, sentada detrás de banquetes recuperados en no sé qué colegios, ahí Son tres narcotraficantes que venden a cielo abierto y decenas de ellos paran sus patinetes (el medio de transporte más utilizado aquí) para comprarse la dosis diaria del paraíso.

Della Rochina si quieres te lo llevas todo, rocinha 100%

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