Feliz año de viaje a todos

Voy a escribir este primer post del año, releo el post de finales del año 2012 y me siento un poco emocionado y con una pequeña sonrisa. Terminó con un desafío, seguir viajando a pesar de la expansión de la familia.

Sí, sonrío mientras lo leo, con Manina aferrada a mí que duerme feliz. Es bueno poder decir que hemos superado el desafío.. No paramos ni un momento, el que acaba de pasar fue un año muy intenso, un viaje tras otro arriba y abajo del maletero huéspedes de las instalaciones turísticas y Apt. Andalo y Paganella, Saturnia, Poreta y Umbria, Turín, Vasto, Elba, Versilia, Vicenza y sus granjas, Portoroz, Milano Marittima, el Festival Mirabilia en Langhe, Ravenna, Castiglione del Lago, Cesenatico, Soave y sus vinos, Venecia y la Bienal, Val di Fiemme y los sonidos de sus Dolomitas, Castello di Meleto. Y mientras nuestro bebé crecía en mi barriga, nuestro blog también crecía con él, obteniendo premios que me llenan el corazón y que me hacen seguir adelante todos los días, que me hacen quedarme despierto hasta tarde o levantarme temprano para publicar un post o responder un correo electrónico.

Me gusta pensar que tengo dos hijos: Manina que es recién nacida y tiene sus necesidades y Miprendoemiportovia que, como buena adolescente, me preocupa y hasta me vuelve loca por momentos.

En todo esto, nuestros viajes personales han tenido a Europa como su teatro: el espléndido y romántico Portugal, la soleada Costa Azul y la loca Catalunya.

Pero para mí, que soy excesivamente xenófilo, lo sé, falta mucho el aire de tierras lejanas.

Esa emoción de cuando llegas a un país que está realmente lejos del tuyo, que lo sientes apenas respiras que aquí la rumba es diferente. Luca se benefició gracias a su inolvidable viaje a Mauricio, pero echo mucho de menos un viaje lejano.

Entonces no hay mejor manera de terminar esta publicación con la mía. # traveldreams2014. Anoche, cuando lancé nuestras linternas chinas al aire como señal de buena suerte, no pude evitar pensar en ello. Me gustaría llevar a Manina a Nueva Orleans descubriendo la música que su padre adora y en Australia en esa tierra al revés donde su madre se puso a prueba en un viaje de bricolaje en solitario que nunca olvidará y al que le tiene mucho cariño. Y luego, si existiera la posibilidad, nos gustaría saber Malta del que me enamoré gracias a las historias de algunos amigos blogueros y de vuelta en Jordán de la que solo conozco la capital, cinco días al son del muecín que se quedó en mi corazón. En ese punto, entonces el camino hacia Israel ya está marcado, ¿no?

linternas grandes

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