Jericocoara … el paraíso vive aquí – Miprendoemiportovia

Como prometí, aquí está la primera etapa del viaje a Brasil que hice en agosto de 2010.

Me gustaría partir de un lugar que no se encuentra en los tours clásicos pero que se ha quedado tanto en mi corazón, durante el viaje en facebook a amigos escribí así:

«después de un viaje de horas y horas llegamos a Jeri en una camioneta por la noche con la luna guardándonos … por la mañana el espectáculo que nos espera es de una belleza vergonzosa por decir lo menos: dunas de arena blanca, crema Nubes Montada y playa que se extiende por kilómetros y kilómetros, aquí nadie usa zapatos y hasta las tiendas tienen pisos de arena.«

Jericocoara destino aún no del todo conocido pero un verdadero paraíso terrenal.

Desde Río tomamos un vuelo interno a Fortaleza (incluso en Reggio la agencia nos había aconsejado tomar el vuelo de una agencia local para reducir costos). Al llegar al aeropuerto nos dimos cuenta que el bus tardaba más de seis horas entre dunas y arena así que confiamos en uno de los muchos taxistas que esperaban a los turistas en el aeropuerto, el regateo fue largo y agotador pero al final logramos salir. El viaje duró cuatro horas durante la noche en un vehículo todoterreno de último modelo (no creo que ningún otro automóvil podría haberlo hecho) pero realmente valió la pena. El aire caliente entró por la ventana y una luna gigante se alzó orgullosa en el cielo.

Finalmente llegamos a la posada reservada por teléfono el día anterior. Lo que más nos llamó la atención fue encontrar arena por todas partes, hasta la puerta del dormitorio. Muerte cansada nos tiramos al catre a regañadientes mientras nos advierten que hacia las dos de la noche comenzaría una espléndida fiesta al ritmo de la música rap.

Por la mañana nos despertamos y nos damos cuenta de que estamos literalmente rodeados de arena y dunas por todas partes.

¿Qué hacer durante una estancia en Jeri?

Disfrutando de la vida bebiendo caipirinhas en la playa arrullados por el sonido del mar y la resaca de la mañana esperando que se ponga el sol para admirar el espectáculo desde la gran duna en la que todos suben o afrontar una caminata de media hora para llegar a Piedra Furada donde en un agujero entre dos rocas encaja perfectamente en la puesta de un sol muy rojo.

O contratar un taxi-quoad y ve al descubrimiento de las playas vecinas sentado a horcajadas en los asientos con el sol besándote.

No te pierdas en el mundo la puesta del sol que se puede admirar desde la duna principal o después de una caminata para llegar a la pedra furada.

Jericocoara está a las puertas de los Lencois Maranheses, lagos de agua dulce cristalina entre dunas blancas o verdaderos oasis.

Pero esa es otra historia.

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