San Nicolò y el Krampus una tradición milenaria en el reino de las rocas

Admito que el ambiente navideño me cautiva tanto como cuando tenía 5 años. Luchar por regalos con otros rezagados como yo, las colas en las calles, los almuerzos interminables, los buenos deseos a las personas que se encuentran solo en las vacaciones, no puede sofocar el crujido del papel de regalo, las luces, las tarjetas de felicitación hechas a pero no. , esos sentimientos ligeramente azucarados y los buenos propósitos de diciembre.

Como amante de las sorpresas, miro hacia adelante y ansiosamente saber si habrá regalos debajo del árbol o solo carbón, y este sentimiento se amplificó cuando la tarde del 6 de diciembre en San Vigilio di Marebbe (BZ), Papá Noel no apareció con sus renos sino San Nicolò y el horrible Krampus.

San Nicolò

San Nicolò y la procesión de ángeles

En silencio blanco del valle Se difundieron las campanas de los ángeles y los gritos de los demonios que anuncian el inicio del evento.

Allí tradición generalizada en el Tirol del Sur quiere que en las casas por donde pasa el santo de noche le den la bienvenida dejando en el alféizar de la ventana un poco de sal para el burro que tira del trineo, una copa de grappa para refrescar San Nicolò y un poco de harina blanca para tapar las pisadas del pasaje .

san nicolo y el krampus

Algo sacude el ritmo del valle

El Krampus viene para molestar a la multitud, gritar, perseguir a los adultos, fastidiar a los niños, quienes, a su vez, se defienden arrojándoles bolas de nieve y patadas en las espinillas.

San Nicolò rechaza a los demonios y trae saludos y bendiciones a todos los niños, cuestionándolos sobre la bondad de su alma y comportamiento durante el año y es asombroso ver cuán abiertos e intimidados responden y yo mismo, cuando se acercaba y con acento alemán, me decía «Debes ser periodista del Corriere del Paradiso! ”, Poniéndome rojo solo pude murmurar“ Er… sí, sí ”.

Los ángeles son generosos con todos los niños y entre amplias sonrisas entregan a cada uno una bolsa roja con dulces, frutos secos y un chocolate a imagen del Santo.

¿Y para adultos? Dos horas de un espectáculo que aporta ligereza al corazón y algo cálido para completar esta magia de Adviento.

San Nicolò

Una copa de vino caliente para mimarse

Publicación escrita por la niñera colaboradora Cristina Felice Civitillo

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