Un post totalmente personal sobre tener hijos y seguir viajando

Así que, queridos lectores, estén advertidos, en este post no voy a hablar de viajes y por favor no me quieran. Hablaré de algo sobre viajes y ese es el decidir si continuar o no viajando incluso si la familia crece. Salgo y les digo: ¡me aterroriza! Viajar es mi pasión, no solo me hace sentir bien sino que lo necesito como el aire. Luego miro a mi alrededor y conozco a personas que conozco, amigos que me dicen: «mira que luego todo cambia, mira que con los niños ya no se puede viajar como antes, mira que un niño necesita ritmos que no corresponden a grandes movimientos, mira que a los niños les gusta la riviera Romagna«Y eso es suficiente porque cuanto más las escribo, cuanto más las recuerdo, más me da un ataque de pánico !!!!!

Y me cuesta pensar si la maternidad es adecuada para mí..

No puedo pensar en otra cosa que en la ecuación niños = fin de todos los viajes = muerte de la vida, de la pasión, de la deambulación.

Bien dicho, parece drástico, lo sé, pero juro que es el que no ha dejado de dar vueltas en mi cabeza por un tiempo.

Afortunadamente, a mi lado hay un hombre fantástico y equilibrado, por muy equilibrado que sea artista, lo que me dice que este no es necesariamente el caso. Como en el matrimonio, donde encontramos nuestra forma de ser pareja, también la encontraremos en tener un bebé y seguir viajando.

Pero me cuesta tranquilizarme porque pienso: «pero quién me puede garantizar que así sea, quién me asegura que luego, de repente, aplastados por las convenciones, nosotros también nos adaptaremos a la también lo hacen todos? «

Para confirmar su punto de vista, hay madres y padres viajeros que conozco en la web y que ya no me hacen sentir «.uno que tiene algo mal«:

conocer a Monica de Viajes y besos que desde la web me apoya y me tranquiliza,

conocer a Valentina de TooMuchToscana que hoy se embarca en un alocado viaje de blogs después de una noche de insomnio por lo que amablemente llama un enano,

reunión Liliana que habla de viajar como forma de educar,

conociendo a Silvia di Tropezar quien en el séptimo mes de embarazo decide abrir un blog de viajes y a partir de ahí comienza una loca aventura creativa.

Y entiendo, gracias a sus palabras de apoyo, que no existe un «tan fanático de todos», que cada uno de nosotros, como en el camino, como en la vida, encuentre su propio camino, que es diferente y especial y a veces incluso puede estar en la gerencia obstinado y contrario ¡de cómo nos enseñaron!

Hurra, lo dije, lo escribí y ya no me asusta. Gracias por presenciar mi elección.

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